domingo, 2 de agosto de 2020

REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DOMINICAL



Reflexión del Domingo XVIII del tiempo ordinario ciclo A

2 de agosto 2020

Solidarios como Jesús

Hermanos al leer las lecturas  de este domingo vienen a mi mente y a mi corazón dos palabras: compasión y solidaridad.

A través del profeta Isaías, Dios llama a su pueblo para que vayan hacía él los hambrientos, los sedientos, tengan dinero o no…ofrece agua, vino, leche y trigo…delicias que todo pueblo desea tener y de paso nos dice que va a sellar una alianza perpetua para mostrarnos su misericordia. Eso es amor, compasión y solidaridad.

El evangelista Mateo nos narra la multiplicación de los panes, pero como antesala nos dice que Jesús sanó a muchos enfermos…compasión por el que sufre.

Hay un problemita, un gentío sin dinero y sin comida. Jesús llama a los doce para consultar y la respuesta es que cada quien se las arregle. Jesús jamás haría algo así, es compasivo y solidario con los que sufren y no tienen nada.

Saben que muchas veces pensamos que no podemos hacer nada ante las dificultades, debemos creer y confiar que con Dios podemos hacer proezas. Por esa razón Jesús involucra a los doce en el asunto y les dice: denles ustedes de comer. ¿Cómo se sentirían los Apóstoles?

Los doce quieren zafarse de la situación diciendo: Solo tenemos cinco panes y dos pescados, no importa, diría Jesús, el milagro lo voy a realizar yo.

Solidaridad en tiempo de cuarentena, tenemos poco o mucho, la diferencia está en compartir, dar al otro, desprendernos…Jesús se desprendió de su rango de Dios, se entregó por todos y al final de su camino entregó su vida.

¿Cuáles son tus panes y pescados? Es decir ¿cuáles son tus dones, talentos, carismas con los que Dios te enriqueció para que,  través de ti,  él pueda enriquecer a otros?

Como fruto de la palabra de hoy Le pido que compartan en sus redes algo que tenga que ver con la compasión y la solidaridad.

Dios les bendiga

Pbro. José Pineda

 


domingo, 20 de mayo de 2018

SOPLÓ SOBRE ELLOS


Arquidiócesis de Maracaibo
Parroquia de la Niña María
Mensaje a la comunidad en el día de Pentecostés

Sopló sobre ellos. Juan 20, 22

Queridos hermanos.
Al celebrar la solemnidad de Pentecostés coronamos el tiempo pascual, tiempo privilegiado en el cual hemos vivido la experiencia de la Resurrección del señor Jesús y su gloriosa ascensión.
Era necesario que Jesús partiera a los brazos del Padre porque los dos enviarían la fuerza que viene de lo alto, al Espíritu consolador. Él viene en auxilio de su Iglesia para renovarla constantemente, y para mostrarle el rostro del Resucitado.
Celebrar Pentecostés es sentir la alegría inmensa de tener el Espíritu de Dios en nuestro corazón, es experimentar de nuevo el soplo de Jesús que todo lo crea y lo renueva. El libro del Génesis nos narra que el Espíritu de Dios  aleteaba sobre las aguas para dar forma al caos(Gn 1, 2), Ezequiel profetizó en el valle de los huesos secos e invocando el Espíritu de Dios vino para dar vida a los muertos (Ez 37), Jesús fue impulsado por el Espíritu al desierto donde experimentó la tentación y la fuerza que viene del Padre(Mt 4, 1 – 11), y el mismo día de la Resurrección el Señor se apareció a los Apóstoles, los cuales estaban encerrados por miedo a la persecución de los Judíos, sopló sobre ellos y les dio el espíritu Santo (Jn 20), el día de pentecostés, estando los Apóstoles y muchos discípulos reunidos en oración, recibieron esta fuerza como llamas de fuego impulsándolos a la evangelización (Hch 2, 1 – 11)
El Espíritu santo ha tenido una gran acción en la historia de la salvación, está presente en la Iglesia, en los sacramentos, habita en nosotros desde el bautismo y es nuestra fuerza hasta que Jesús vuelva. En  la segunda lectura de hoy tomada de la carta a los Corintios dice que nadie poder decir que Jesús es Señor si no es bajo la acción del espíritu Santo, sin él nada podemos hacer…ni siquiera podemos llamar a Jesús Señor, él es quien nos ayuda a reconocer al Mesías Glorioso y triunfante.
Queridos laicos tenemos una gran responsabilidad en nuestra parroquia de la Niña María, La catequesis, el trabajo en las 12 tribus, los sacramentos, los grupos, las pastorales…hay mucho que sembrar, Jesús nos llamó para llevar su Palabra, que es vida y verdad, a los hermanos…por esa razón debemos permitir que el Espíritu Santo nos guíe y acompañe en nuestra labor, con él todo fluye.
Jesús después de dar la paz a los Apóstoles sopló sobre ellos y les dio el Espíritu Santo…Dejemos que el Santo Espíritu de Dios inunde nuestros corazones y nuestra vida. Sopla, Jesús, en nosotros, sopla aliento de vida, sopla en nuestra parroquia, en nuestros hogares, en nuestras familias, sopla en nuestros gobernantes, en nuestro apostolado para que seamos verdaderos discípulos y misioneros del Resucitado. Que se note la presencia del Espíritu Santo en nosotros, en nuestro actuar, en la decisiones y en la fuerza con la cual anunciamos a Jesús y damos testimonio de la obra maravillosa que hace en nosotros. Amén

Padre José Gregorio Pineda Morillo



martes, 10 de abril de 2018

ÉL VIVE



Celebrar la Pascua es profesar nuestra fe en el Resucitado. Jesús vive para siempre, es nuestra fuerza en diario caminar.
Como discípulos de Jesús nos dejamos inundar por su amor y su misericordia. Recordemos que él vive y está entre nosotros, con él las dificultades quedan vencidas, porque su victoria es la nuestra. Tenemos un gran compromiso, dar testimonio de la obra maravillosa que hace en nosotros.
Él vive y da sentido a nuestra vida, esperanza y amor abundan en nuestros corazones cuando lo buscamos y encontramos.
celebremos la Pascua y profesemos nuestra fe en Jesús.

miércoles, 21 de marzo de 2018

21 de marzo





Esta semana ha estado de aniversario la escuela de educación especial 21 de marzo.
Para mi ha sido un regalo celebrar con ellos y acompañarlos en la proyección de un corto metraje filmado por ellos mismos en una día de actividades.
Dios les bendiga y los proteja siempre

Todos somos especiales, perfectos y amados por Dios.


miércoles, 14 de febrero de 2018

Niña María

Estoy comenzando una nueva experiencia pastoral en la parroquia Niña María, ella siempre me ha acompañado en mi ministerio sacerdotal, y seguirá a mi lado para que sea fiel a su Hijo quien me llamo a su servicio.

les pido me acompañen con su oración y yo con la mía.

un abrazo y mi bendición


domingo, 15 de octubre de 2017

OCTUBRE, UN MES PARA VIVIR LA FE


En nuestra parroquia Santa Mariana de Jesús, estamos viviendo el mes de octubre de una manera extraordinaria con motivo de todos los aspectos que la Iglesia nos propone para este tiempo: Biblia, Rosario, Catequesis y misiones.

En la cuatro semanas que nos ofrece el mes, en cada una de ellas hemos tenido una experiencia diferente por ejemplo:

primera semana: la Biblia. entronización de las Sagradas Escrituras en la Eucaristía, encuentros Bíblicos en diferentes sectores de la parroquia, tema de formación Bíblica.

Segunda semana: la catequesis. tema de formación, encuentro con las familias de la catequesis, adoración Eucarística.

Tercera semana: el Rosario. Rezo del Santo Rosario en los sectores, Rosario en familia todos a la misma hora, Rosario misionero. Cada familia armó un Rosario con material de deshecho. 

Cuarta semana: la misiones. evangelización en las periferias para llevar la Palabra de Dios. 

lunes, 4 de mayo de 2015

Mensaje con motivo de la celebración del mes de mayo en el seminario de Maracaibo






ORA PRO NOBIS


Recientemente celebramos la fiesta de Jesús, Buen Pastor. El buen pastor, dice Jesús, da la vida por sus ovejas[1], y no solo da la vida por ellas, sino que piensa constantemente en ellas para que puedan tener todos los cuidados necesarios. Con esta imagen podemos entender a Jesús, que aún en el suplicio de la cruz, pensaba en sus ovejas, las que el Padre había puesto en sus manos. En la cena pascual prometió quedarse con nosotros en la Eucaristía, después de la Resurrección sopla sobre los Apóstoles y les da el Espíritu Santo y el poder de perdonar los pecados, y en medio de estos dos momentos importantes, ya cercana su muerte, continúa pensando en todos sus discípulos, por esa razón al ver a su Madre junto al discípulo amado[2] brotan los recuerdos de su infancia junto a ella en la casa de Nazaret, amor, ternura, servicio, entrega, oración, escucha, obediencia… no hay duda, ella es la indicada para quedarse con los discípulos hasta su regreso.
Jesús dijo al discípulo: Ahí tienes a tu Madre[3], entre líneas quiere decir, recibe a quien me crió y me ha acompañado durante toda mi vida, ella me conoce y me ama, ella me ha cuidado y ha sufrido conmigo. De esa manera asegura la perseverancia del discípulo en la espera del Maestro, quien más tarde subirá al cielo y promete regresar. Esas palabras también están dirigidas a nosotros, ya que por el bautismo somos discípulos de él y desea que recibamos el auxilio maternal de María.
Desde esa experiencia de entrega de su madre a todos los que le siguen, comprendemos que ella ruega por nosotros ante su Hijo por nuestras necesidades y por la perseverancia y la fidelidad en el seguimiento del que nos llamó para estar con él.
La seguridad de la presencia de María en nuestra vida y su oración por nosotros la encontramos en el primer milagro que Jesús realiza en el Evangelio según San Juan en la boda de Caná de Galilea[4]. Ella se acerca a su Hijo para pedir por la necesidad de los esposos en aprietos por la falta de vino, ella pide por nosotros, ella ora por nosotros, nos conoce y sabe nuestras carencias, y como madre diligente se apresura para ayudarnos.

María está presente en todo momento en nuestra vida, sin embargo, durante el mes de mayo, en la mayoría de las parroquias y en los hogares se multiplican los actos de piedad dedicados a la Virgen María, es loable que en el seminario,  casa de formación de pastores y maestros espirituales, prestemos una especial atención a esta devoción puesto que María forma parte de nuestra vida y está presente en el proceso formativo de los sacerdotes.
Celebraremos este mes de mayo con mucha devoción a nuestra Madre del cielo, pero con la conciencia que debe ser una celebración que supere el sentimentalismo religioso, y la búsqueda de elementos mágicos asociados con apariciones o revelaciones personales. Nuestra devoción a María debe impregnar todas las dimensiones de nuestra formación sacerdotal. Por ejemplo:
·                    Desde la dimensión intelectual esta devoción debe animarnos a realizar una seria y profunda investigación desde la mariología, la exégesis y el magisterio, para comprender con profundidad la presencia de María en la historia de la salvación.
·                    Desde la pastoral se debe impulsar una verdadera devoción a la Santísima Virgen María. La exhortación apostólica Marialis Cultus nos dice que la piedad hacia la Santísima Virgen, subordinada a la piedad del divino Salvador y en conexión con ella, tiene un gran valor pastoral y constituye una fuerza renovadora en la vida cristiana[5].
·                    María representa para la vida espiritual una fuente de crecimiento progresivo del futuro pastor, puesto que al mirarla a ella, la ve como ejemplo de discípulo y misionero, la mujer fiel y creyente, la que cumple la voluntad de Dios y espera el cumplimiento de sus promesas, porque para Dios nada hay imposible[6].
·                    En el seminario apreciamos la vida comunitaria porque ella es  apoyo y seguridad para los que caminan juntos en la presencia del Señor. Miremos a María que formó comunidad con los discípulos en la espera de Pentecostés, no estaban reunidos sin hacer nada, ellos  perseveraban en la oración y en la fracción del pan[7].
·                    Para el progreso de nuestra dimensión humana, María representa a toda persona, que llena de la gracia de Dios, comprende que ha sido creada para participar en la vida divina, como proyecto de realización personal y comunitaria, y encuentro con la felicidad. María se siente pequeña y esclava del Señor, pero al mismo tiempo tiene la capacidad de cantar las maravillas que Dios ha realizado en su vida[8].
Querida comunidad no dudemos en acercarnos a María para recibir su amor maternal, para pedirle que nos acompañe en la formación sacerdotal para que seamos pastores buenos como su Hijo. Recordemos que ella ora por nosotros.
Propongo aprovechar las comunidades de vida formada por los cursos para rezar juntos el santo Rosario, meditar los pasajes del Evangelio donde María tenga alguna participación, verla como modelo de pureza, entrega y obediencia, estudiar y profundizar sobre los dogmas marianos y las cartas y exhortaciones sobre la Virgen María. De igual forma propiciar momentos comunitarios para celebraciones marianas.
Que María nos guarde en su inmaculado corazón y ruegue por nosotros ante su Hijo Jesús. Amén

Pbro. José G. Pineda M. 

Maracaibo 4 de mayo de 2015









[1][1] Jn 10, 11
[2] Jn 19, 26
[3] Jn 19, 27
[4] Jn 2
[5] Marialis Cultus 57
[6] Lc 1, 37
[7] Hch 1, 14
[8] Lc 1, 46-55