Arquidiócesis de Maracaibo
Parroquia de la Niña María
Mensaje a la comunidad en el día
de Pentecostés
Sopló
sobre ellos. Juan 20, 22
Queridos hermanos.
Al celebrar la solemnidad de Pentecostés coronamos el tiempo
pascual, tiempo privilegiado en el cual hemos vivido la experiencia de la
Resurrección del señor Jesús y su gloriosa ascensión.
Era necesario que Jesús partiera a los brazos del Padre
porque los dos enviarían la fuerza que viene de lo alto, al Espíritu
consolador. Él viene en auxilio de su Iglesia para renovarla constantemente, y
para mostrarle el rostro del Resucitado.
Celebrar Pentecostés es sentir la alegría inmensa de tener el
Espíritu de Dios en nuestro corazón, es experimentar de nuevo el soplo de Jesús
que todo lo crea y lo renueva. El libro del Génesis nos narra que el Espíritu
de Dios aleteaba sobre las aguas para
dar forma al caos(Gn 1, 2), Ezequiel profetizó en el valle de los huesos secos
e invocando el Espíritu de Dios vino para dar vida a los muertos (Ez 37), Jesús
fue impulsado por el Espíritu al desierto donde experimentó la tentación y la
fuerza que viene del Padre(Mt 4, 1 – 11), y el mismo día de la Resurrección el
Señor se apareció a los Apóstoles, los cuales estaban encerrados por miedo a la
persecución de los Judíos, sopló sobre ellos y les dio el espíritu Santo (Jn
20), el día de pentecostés, estando los Apóstoles y muchos discípulos reunidos
en oración, recibieron esta fuerza como llamas de fuego impulsándolos a la
evangelización (Hch 2, 1 – 11)
El Espíritu santo ha tenido una gran acción en la historia de
la salvación, está presente en la Iglesia, en los sacramentos, habita en
nosotros desde el bautismo y es nuestra fuerza hasta que Jesús vuelva. En la segunda lectura de hoy tomada de la carta a
los Corintios dice que nadie poder decir que Jesús es Señor si no es bajo la
acción del espíritu Santo, sin él nada podemos hacer…ni siquiera podemos llamar
a Jesús Señor, él es quien nos ayuda a reconocer al Mesías Glorioso y triunfante.
Queridos laicos tenemos una gran responsabilidad en nuestra
parroquia de la Niña María, La catequesis, el trabajo en las 12 tribus, los
sacramentos, los grupos, las pastorales…hay mucho que sembrar, Jesús nos llamó
para llevar su Palabra, que es vida y verdad, a los hermanos…por esa razón
debemos permitir que el Espíritu Santo nos guíe y acompañe en nuestra labor,
con él todo fluye.
Jesús después de dar la paz a los Apóstoles sopló sobre ellos
y les dio el Espíritu Santo…Dejemos que el Santo Espíritu de Dios inunde
nuestros corazones y nuestra vida. Sopla, Jesús, en nosotros, sopla aliento de
vida, sopla en nuestra parroquia, en nuestros hogares, en nuestras familias,
sopla en nuestros gobernantes, en nuestro apostolado para que seamos verdaderos
discípulos y misioneros del Resucitado. Que se note la presencia del Espíritu
Santo en nosotros, en nuestro actuar, en la decisiones y en la fuerza con la
cual anunciamos a Jesús y damos testimonio de la obra maravillosa que hace en
nosotros. Amén
Padre José Gregorio Pineda Morillo
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