Dios, a través del profeta Ezequiel se
dirige a su pueblo diciendo: « ¿Acaso quiero yo la muerte del pecador -oráculo
del Señor- y no que se convierta de su conducta y que viva?»
Efectivamente, Dios no desea ver morir
al pecador, al contrario le ofrece oportunidades para que pueda descubrir el
pecado en su vida, y las consecuencias de este, para que cambie de conducta y
tenga vida, porque el Señor es el Dios de la vida.
Todos necesitamos convertirnos de algo,
porque por pereza o negligencia, nos dejamos tentar, la consecuencia de esto, es
que se van colando en nuestra vida situaciones de pecado que poco a poco nos
dejan sin la gracia que Dios ha depositado en nuestros corazones.
Venezuela no está bien. El principal
problema que acarrea me atrevo a decir, es la falta de conversión de los
venezolanos, desde el señor presidente hasta los niños que asisten a la
catequesis, necesitamos cambios. Nos hace falta darle más espacio en nuestro
corazón, y en nuestra vida a Dios amor.
La conversión tiene que ver con un
profundo cambio en nuestra mente. Los griegos utilizan la palabra metanoia,
para significar un cambio en la dirección, en el camino. Según esta definición,
Venezuela necesita una profunda y responsable metanoia.
Necesitamos cambios, Dios no quiere la
muerte del pecador, sino que cambie. No es el cambio de gobierno la total
solución de nuestros problemas, es el cambio en la mente, en el corazón y en las
propuestas, es el cambio de proyecto lo que verdaderamente necesitamos, es la
inclusión y lo plural en todas las dimensiones, es la libertad de las
instituciones para que puedan trabajar con justicia y para el beneficio de
todos.
El pecado nos ciega, y nos hace pensar
que tenemos la razón por encima de los demás. El gobierno, no quiere ver los problemas reales
de Venezuela. Da pena decir que en Venezuela hay pobres, con
tanta riqueza que tenemos. En el Exterior somos noticia al ver los videos de
venezolanos en los mercados halándose los cabellos para obtener un producto de
primera necesidad, como si se tratara de un programa de animal planet.
A Venezuela la han destrozado. Estamos
llenos de pobreza, dolor, odio, violencia, miedo, no tenemos nada. La
electricidad no funciona, no hay comida, nuestras madres pasan hasta 14 horas
por semana en colas para llevar comida a sus hogares, no se encuentran medicamentos,
no hay oportunidades de trabajo, seguridad, no te dejan viajar, disfrutar,
tener lo que necesitas. Los niños no pueden jugar en los parques, se han
triplicado los secuestros y los asesinatos, no hay vida nocturna, a las 5 de la
tarde todo el mundo a encerrarse porque hay miedo en el ambiente, te paras en
un semáforo y te quitan todo, vamos a la Eucaristía para tener paz, para
llenarnos de Dios, y al salir te asaltan.
Necesitamos cambios. El señor presidente
necesita cambiar de mentalidad, debe gobernar para todos, atender a todos, su
preocupación no puede ser mantenerse en el poder, sin importar que todo a su
alrededor se destruye.
Metanoia urgente para la asamblea nacional
porque hay violencia peligrosa y hambre
de poder.
Las instituciones deben cambiar de
dirección para estar al servicio del pueblo, no de un partido político, la
policía y las fuerzas armadas tienen el deber de custodiar la vida de todos los
venezolanos, sin distinción de colores políticos. Los llamados y aplaudidos colectivos, deben ser recogidos,
desarmados y receteados, porque son como
máquinas programadas para asesinar.
Metanoia para todos. Señor presidente no
regale más casas ni bolsas de comida, y mucho menos nuestro petróleo, lo que necesitamos
es trabajo, necesitamos producir, los venezolanos no queremos ser vagos
mantenidos del gobierno que llenan espacios en la marchas y gritan consignas
demacradas y pagadas para hacer creer a todos que somos felices con este
proyecto y que todo marcha bien. No tenga miedo de dar oportunidad a los buenos
empresarios que tienen experiencia en producir bienes y bastante comida, comida
de sobra para todos nosotros y para los hermanos colombianos. Tierras, en
Venezuela, hay de sobra para eso.
Metanoia
para que nos duela y preocupe las casi cuarentas personas que han muerto en
estos días, porque han salido a pedir cambios necesarios y urgentes, igualmente
por los hermanos que caen abatidos a diario en el país como consecuencia de la violencia.
No nos acostumbremos a ver a nuestros hermanos con un tiro en la cabeza, como
si fuéramos nazis en campos de exterminio.
Cambios
urgentes para los hermanos que nunca participan en los procesos electorales y
se han dejado dominar por la indiferencia. Se han quedado en sus casas de brazos cruzados
como si no estuvieran involucrados en esta nefasta situación. No seamos niños
jugando a libertad por todos, es decir, que unos cuantos salgan y den la vida
por nosotros. La violencia no la podemos apoyar en ninguna de sus
expresiones, pero debemos levantar nuestra voz, nuestra bandera, nuestro SOS
hasta ser escuchados por los que dirigen a nuestro país y en todos los rincones
de la tierra.
Metanoia
para todos aquellos que apoyan el proyecto socialista y no se dan cuenta que
después de 16 años estamos empobrecidos material y moralmente. Se acostumbraron a mendigar alimentos en las
colas, a los apagones, a que los maten en las calles como animales, y con todo
eso gritan ¡tenemos patria!, los que están arriba y tienen cargos públicos, se
convirtieron en los nuevos ricos del país, que continúan engañando a una parte del
pueblo con la deseada libertad que no llega. Despierten sólo hay un Mesías y es
Jesús, nuestro Señor.
Metanoia.
Señor, ten misericordia de nosotros porque nos adueñamos del poder que has
puesto en nuestras manos para servir a los demás, y hacemos de él un ídolo que
imponemos a todos.
Metanoia
para todos. Porque rezamos y nos cuesta esperar que actúes. Porque perdemos la
esperanza con mucha facilidad, y dejamos de creer en ti. Hemos dejado de
amarnos y nos cuesta perdonar.
Perdón,
Señor por todos los cristianos, que estando en puestos públicos, hemos sido
escándalo y nos olvidamos de servir a los hermanos.
Perdón,
Señor, Porque nos dejamos dominar por la violencia. Perdón por los uniformados,
que un día juraron protegernos y son capaces
de burlarse del hermano, cuando tirado en la carretera, le golpea la cabeza con
su casco.
Tú
no quieres la muerte del pecador, sino que cambie de conducta. Toca, Señor el
corazón de cada venezolano para que cambiemos y seamos buenos.
A
todos nos duele nuestro país, nos duele ver sufrir a los hermanos. Queremos un
país diferente.
Toca
el corazón de nuestros gobernantes y líderes políticos para que, a través de la
justicia y la verdad, construyamos un
país de oportunidades, un país de progreso, un país para todos.
Cuando
eso suceda, te prometo Venezuela que seré el primero en gritar con mucha
alegría y a todo pulmón: tenemos PATRIA. Amén