miércoles, 25 de febrero de 2015

Kluivert, un tiro directo a Venezuela.



Kluivert era un adolescente desconocido hasta esta semana para Venezuela y para el resto del mundo, la situación que vivió este muchacho  se convirtió en una noticia sangrienta, humillante,  escandalosa y sumamente dolorosa para su familia, amigos, compañeros de clases y para todo el país.
                Kluivert es un estudiante de bachillerato que estaba cerca de una protesta, puede ser participando en ella, o de repente ese día le tocó pasar cerca de ella, y como en Venezuela hay protestas por todas partes y a toda hora, es común toparse con una de ellas. Si él estaba en ese lugar por casualidad, representa a los miles de venezolanos inocentes que mueren sin tener culpa de la desgracia que vivimos a diario, a saber:
·         Los niños que aún no saben hablar ni caminar y no tienen pañales, leche ni alimentos.
·         Los enfermos que están en los hospitales o en sus casas esperando obtener un medicamento para aliviar sus dolores.
·         Las madres que todos los días se humillan en las colas como animales para obtener uno o dos productos de primera necesidad.
Si este muchacho estaba en la protesta, representa a los millones de jóvenes que sueñan con un mejor país, y salen a protestar para ver si son escuchados por este gobierno sordo.  Estos jóvenes están dispuestos a dar la vida por un futuro mejor y oportunidades para todos.
El hecho es que si estaba o no protestando, nadie tenía derecho a acabar con su vida, y menos en la forma como lo hicieron, y mucho, mucho menos por un uniformado que se formó para defender la vida. Este acontecimiento desgarrador nos lleva a reflexionar sobre lo que vivimos cada día en Venezuela. El tiro que le dieron a Kluivert, es un tiro para Venezuela, es un tiro para ti y para mí, es un tiro a la democracia, a la constitución.
Ese tiro mal intencionado es para hacernos callar, como lo hicieron callar a él, como si fuera mentira que nuestra vida se ha convertido en una calamidad. Ese tiro es la respuesta de los que tienen el poder de gobernar. Les molesta y les incomoda que salgamos a la calle a gritar que estamos cansados de 16 años de mentiras, persecuciones y muertes…si el gobierno revolucionario tuviera razón, y todo estuviera chévere, como pregonan,  no enviarían a las fuerzas brutales a repeler a los manifestantes de la forma como lo hacen, como si se tratara de un enemigo que debe ser eliminado.
El artículo 68 de nuestra constitución reza que podemos manifestar pacíficamente y sin armas, además que está prohibido reprimir a los manifestantes con armas de fuego y sustancias tóxicas,  sin embargo esta carta magna al gobierno no le dice ni obliga a nada, puesto que hacen lo contrario y la usan a su conveniencia.
No ofrecen soluciones a los problemas porque están demasiado ocupados buscando los culpables de su mala gestión. No podemos pasar toda nuestra vida culpando a los demás de nuestros errores, debemos interiorizar nuestras situaciones y asumir nuestra culpa. No es posible que el gobierno busque fuera de sí la raíz de las grandes dificultades que vivimos actualmente; que si es el imperio, la  oposición, el pueblo que no ahorra energía eléctrica y compra todo lo que hay en el mercado o acaba con la gasolina de las estaciones de servicio…por Dios en que mundo viven.
La muerte de Kluivert no se soluciona con el arresto de un funcionario, la muerte de ese adolescente es la tilde de la verdadera situación en la que estamos sumergidos los venezolanos…la solución es que el gobierno se dé cuenta que ya no puede gobernar porque, la violencia, la falta de producción e inversión, la escasez de los productos básicos para la alimentación, la educación, la salud, el empleo, la corrupción y todo lo demás, se les escapo de las manos por el interés de construir un país paralelo a la realidad. Tienen que reconocer que todo esto lo convirtieron en un monstruo gigante que nos devora a todos, y cuando eso pasa, lo que queda es reprimir con violencia, balas y gases tóxicos.
Kluivert, lamento que no puedas terminar la escuela para ser un profesional que ayudaría a construir un mejor país… estoy seguro que era tu sueño…y debo decir que el tiro que te dieron es un tiro para Venezuela.

Oro por tu familia, oro por Venezuela.

Kluivert, sé que tu muerte no será en vano.

Descansa en paz hijo

Pbro. José G. Pineda M.





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