Kluivert era
un adolescente desconocido hasta esta semana para Venezuela y para el resto del
mundo, la situación que vivió este muchacho se convirtió en una noticia sangrienta,
humillante, escandalosa y sumamente dolorosa
para su familia, amigos, compañeros de clases y para todo el país.
Kluivert
es un estudiante de bachillerato que estaba cerca de una protesta, puede ser
participando en ella, o de repente ese día le tocó pasar cerca de ella, y como
en Venezuela hay protestas por todas partes y a toda hora, es común toparse con
una de ellas. Si él estaba en ese lugar por casualidad, representa a los miles
de venezolanos inocentes que mueren sin tener culpa de la desgracia que vivimos
a diario, a saber:
·
Los niños que aún no saben hablar ni caminar y
no tienen pañales, leche ni alimentos.
·
Los enfermos que están en los hospitales o en
sus casas esperando obtener un medicamento para aliviar sus dolores.
·
Las madres que todos los días se humillan en las
colas como animales para obtener uno o dos productos de primera necesidad.
Si este
muchacho estaba en la protesta, representa a los millones de jóvenes que sueñan
con un mejor país, y salen a protestar para ver si son escuchados por este
gobierno sordo. Estos jóvenes están
dispuestos a dar la vida por un futuro mejor y oportunidades para todos.
El hecho es
que si estaba o no protestando, nadie tenía derecho a acabar con su vida, y
menos en la forma como lo hicieron, y mucho, mucho menos por un uniformado que
se formó para defender la vida. Este acontecimiento desgarrador nos lleva a
reflexionar sobre lo que vivimos cada día en Venezuela. El tiro que le dieron a
Kluivert, es un tiro para Venezuela, es un tiro para ti y para mí, es un tiro a
la democracia, a la constitución.
Ese tiro mal
intencionado es para hacernos callar, como lo hicieron callar a él, como si
fuera mentira que nuestra vida se ha convertido en una calamidad. Ese tiro es
la respuesta de los que tienen el poder de gobernar. Les molesta y les incomoda
que salgamos a la calle a gritar que estamos cansados de 16 años de mentiras,
persecuciones y muertes…si el gobierno revolucionario tuviera razón, y todo
estuviera chévere, como pregonan, no
enviarían a las fuerzas brutales a repeler a los manifestantes de la forma como
lo hacen, como si se tratara de un enemigo que debe ser eliminado.
El artículo 68
de nuestra constitución reza que podemos manifestar pacíficamente y sin armas,
además que está prohibido reprimir a los manifestantes con armas de fuego y
sustancias tóxicas, sin embargo esta
carta magna al gobierno no le dice ni obliga a nada, puesto que hacen lo
contrario y la usan a su conveniencia.
No ofrecen
soluciones a los problemas porque están demasiado ocupados buscando los culpables
de su mala gestión. No podemos pasar toda nuestra vida culpando a los demás de
nuestros errores, debemos interiorizar nuestras situaciones y asumir nuestra
culpa. No es posible que el gobierno busque fuera de sí la raíz de las grandes
dificultades que vivimos actualmente; que si es el imperio, la oposición, el pueblo que no ahorra energía eléctrica
y compra todo lo que hay en el mercado o acaba con la gasolina de las estaciones
de servicio…por Dios en que mundo viven.
La muerte de
Kluivert no se soluciona con el arresto de un funcionario, la muerte de ese adolescente
es la tilde de la verdadera situación en la que estamos sumergidos los
venezolanos…la solución es que el gobierno se dé cuenta que ya no puede
gobernar porque, la violencia, la falta de producción e inversión, la escasez
de los productos básicos para la alimentación, la educación, la salud, el
empleo, la corrupción y todo lo demás, se les escapo de las manos por el
interés de construir un país paralelo a la realidad. Tienen que reconocer que
todo esto lo convirtieron en un monstruo gigante que nos devora a todos, y
cuando eso pasa, lo que queda es reprimir con violencia, balas y gases tóxicos.
Kluivert, lamento
que no puedas terminar la escuela para ser un profesional que ayudaría a construir
un mejor país… estoy seguro que era tu sueño…y debo decir que el tiro que te
dieron es un tiro para Venezuela.
Oro por tu
familia, oro por Venezuela.
Kluivert, sé
que tu muerte no será en vano.
Descansa en
paz hijo
Pbro. José G. Pineda M.
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