lunes, 14 de abril de 2014

DOMINGO DE RAMOS




Parroquia Nuestra Señora del Rosario

Domingo de Ramos 2014

Homilía: Pbro. José G. Pineda M.

Jesús Hijo de Dios Padre Jn 1, 14


·         Abrimos las puertas  de la semana santa con la celebración del domingo de ramos. Es la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén, recibido como el gran profeta y Mesías. Los niños hebreos, contagiados por una gran alegría, preparan el camino de entrada al Señor. Aparecen las palmas, ramos de olivo, mantos, porque Dios está entre nosotros y viene a salvarnos.
·         Hoy también celebramos la entrada de nuestro Rey en nuestro corazón y en nuestra historia, para que trayendo su inmensa luz, ya no caminemos en tinieblas y podamos gozar de su presencia maravillosa que transforma nuestra vida y  hace de nosotros una persona nueva que da testimonio y es reflejo del amor de Dios en medio de sus hermanos.
·         En la palabra proclamada, escuchamos al profeta Isaías narrar parte de la pasión de Cristo siglos antes que Jesús se encarnara. Dice que no se resistió al maltrato y no apartó su rostro de los insultos, porque sabía que no iba a quedar avergonzado. San Pablo le recuerda a los Filipenses que Jesús se hizo hombre como nosotros, se humilló y aceptó la muerte en la cruz. Como recompensa, el Padre lo exaltó y le dio  el nombre que está sobre todo nombre. Luego, como cada año, escuchamos el relato de la pasión y muerte de Jesús según el evangelista Mateo. Un recorrido acompañando a Jesús en las últimas horas de su vida terrena. La pasión termina con la muerte de Jesús y su sepultura, por cierto, se aseguraron que Jesús no saliera más de esa cueva porque había fastidiado mucho a los líderes religiosos, por eso sellaron el sepulcro y montaron guardia. No sabían que sucedería tres días después, eso se los diré en la vigilia pascual.
·         ¿Por qué fue llevado el Señor a la cruz? Hay varios motivos, pero el principal fue porque se llamaba a sí mismo Hijo de Dios y se igualaba a él. Esa es la razón que desencadenó su arresto, el juicio apresurado y condena, como cualquier malhechor, por llamarse Hijo de Dios.
·         El relato de pasión que escuchamos está ubicado en los capítulos 26 y 27 de Mateo. En el versículo 43 del capítulo 27 dice: ha puesto su confianza en Dios, que Dios lo salve ahora, si es que de verdad lo ama, pues él ha dicho; soy el Hijo de Dios. Es el momento de la prueba. Eso es verdad, Jesús se llamó y vivió como Hijo de Dios. A pesar de estar en una cultura sumamente legalista y sin amor a Dios, se atrevió a llamar al Dios de Abraham, de Isaac y Jacob, el cual  inspiraba mucho respeto, papá, papi, papaíto.  Quiso hacerlo de ese modo porque su misión, como hermano mayor, era enseñarnos a vivir como hijos de nuestro padre misericordioso. Contra toda barrera, reveló el rostro misericordioso del Padre amado, para que sin miedo pudiéramos acercarnos a él y experimentar su amor. En el prólogo del evangelista Juan versículo 14 dice que el Verbo se hizo carne y recibió la Gloria correspondiente al hijo único de Dios.
·         Llamarse Hijo de Dios tuvo sus consecuencias, pero Jesús las asumió como parte de su pasión. Ser Hijo de Dios fue la forma que encontró para estar más cerca de nosotros y así poder salvarnos. Quiso estar entre nosotros y asumir nuestra condición humana, pero no fue pecador. Nunca  Dios había estado tan cerca de los hombres. Esta decisión de Jesús incomodó a muchos porque reveló que Dios es amor y misericordia, en contra del legalismo desgastado y humillante de los fariseos y saduceos que no ayudaban a los judíos a acercase a Dios. Ante el vino nuevo que Jesús proclamaba, muchos no quisieron ser odres nuevos para recibir la gracia abundante del Padre.
·         El discurso de este nuevo profeta era maravilloso, algunos decían: habla con autoridad, no como los maestros de la ley (Mc 1, 22), sanaba enfermos y era comprensivo con todos, defendía  a los más débiles y perdonaba los pecados. Esa actitud produjo rabia, de esa que ciega y te lleva a cometer actos llevados por las pasiones. Sin embargo, Jesús no se retractó de su misión, porque su meta era salvarnos dando su vida por nosotros.
·         En  el Bautismo el Padre nos llama hijo amado, es verdad somos sus hijos y vivir como hijos de Dios también tiene sus consecuencias. Estamos llamados a dar testimonio de su amor. Vivir como hijo de Dios implica llevar una vida de oración profunda, alimentarnos de los sacramentos, perdonar y ser misericordiosos, porque somos un reflejo de su presencia en el mundo.
·         También nosotros somos sometidos a pruebas. A Jesús le decían: si eres Hijo de Dios sálvate y baja de la cruz… eso es con cada uno de nosotros… nos podrán decir: si eres hijo de Dios porque te enfermas, porque no tienes trabajo, porque tienes dificultades…si tú eres hijo de Dios, ese es el drama de nuestra vida, vivir como hijos del Padre en un mundo que quiere pruebas, respuestas, que pone condiciones para creer… un mundo donde muchos no creen.
·         Durante todo el ministerio de Jesús le pidieron pruebas de su divinidad. Si de verdad  Dios lo ama, que lo salve. Jesús en la cruz es el signo del amor concreto por cada uno de nosotros. No pidas más pruebas. Míralo un momento en la cruz. Allí debería estar yo, pero él tomó mi lugar. Eso es demasiado amor. ¿Quieres más pruebas? Ese es el Hijo de Dios, no tiene que bajar de la cruz, es más, nos conviene que no baje, porque alguien nos subiría a nosotros para crucificarnos. Jesús no  tiene que probar nada, porque su entrega generosa es el mayor signo de su amor.
·         Hoy recibimos a Jesús con  nuestras palmas como signo de fe en él, porque es el Mesías que entra en nuestra vida, sin embargo el demonio estará también cerca para ponernos trampas y tentaciones, que si no vencemos,  con la gracia de Dios, nos llevarán a pensar y posiblemente a creer que no somos hijos de Dios, que él no nos ama, que nos abandonó.
·         Descubrimos a Dios en los detalles de cada día, experimentemos su amor, aún en la dificultad, no es un fracasado, es un Dios victorioso y con mucho poder. Nuestro reto es vivir como hijos de Dios y proclamar sus maravillas a los hermanos. El Papa francisco en la exhortación apostólica la alegría del evangelio en el numeral 266 dice: Jesús camina con nosotros, respira con nosotros, trabaja con nosotros, y solamente el que está convencido de eso puede convencer a los demás.
·         No vivamos la experiencia de la cruz como algo triste, el que está crucificado nos ama demasiado. El Papa nos invita a vivir la alegría del evangelio, la cruz es evangelio, es buena noticia. Su  muerte no es para llorar, debe motivo de alegría porque nunca podremos pagar ese sacrificio. El murió por nuestros pecados. Dice una estrofa del himno de las laudes de esta mañana: yo soy quien ha de llorar, por ser acto de flaqueza; que no hay en naturaleza más flaqueza que el pecar.
·         Les invito, en esta celebración de las palmas, a recibir a Jesús en nuestro corazón, tengamos cuidado de no tener doble vida espiritual, es decir, que gritemos hosanna al Hijo de Davis y luego gritemos crucifícalo. Si estamos con él, será para siempre con todas las consecuencias. Deseo para todos una santa cuaresma y no esperamos grandes acontecimientos para saber que él nos ama. Que  cada día proclamemos como el centurión en el Gólgota: verdaderamente este es el Hijo de Dios (Mt 27, 54). Amén 


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